Bajar el peso de una foto sin perder la calidad

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Durante el tiempo que llevo con el blog y también en mis clases de yoga en Denia, muchas son las ocasiones en que me han hecho esta pregunta o alguna relacionada sobre practicar yoga para perder peso. Hace un tiempo escribí este artículo con 8 formas en las que te puede ayudar el yoga a adelgazar. Hoy voy a responder a la pregunta de una forma diferente.

Comienzo por mi propia historia

epoca-mas-gorda.

La causa por la que se llega a tener sobrepeso, o simplemente pesar más de lo que a uno le gustaría, pueden ser muchas. Como ves en la foto no tenía sobrepeso ni mucho menos pero sí había engordado unos 7kg más de lo que había pesado hasta entonces.
¿Cómo lo logré? Sencillo: comiendo mucho.

Sucedió en el primer año en que llegué a España desde Cuba. ¡Casi no me podía creer que me pudiera comer todo el helado que quisiera! Después de llevar años haciendo colas de 2 y 3 horas en el Coppelia (una heladería en el centro de La Habana que ocupa una manzana completa) para cuando tocara mi turno poder disfrutar de ese preciado y escaso manjar, me resultaba difícil de creer que ahora solo tenía que ir al mercado y comprarlo…

Coppelia .

Así que comí hasta que me lo creí 🙂
Y claro, engordé.

Con el tiempo me fui haciendo consciente de que ya había comido suficiente y que se me estaba notando. No solo en el cuerpo que le comenzaban a salir uno que otro michelín, sino también que tenía menos capacidad de respiración, de resistencia y que me cansaba rápido de caminar.

La lucha de calorías

Así que un año después de comer todo el helado que quise, decidí ponerle freno a aquello. Ahí fue cuando comenzó “la lucha de calorías”. No es que luchara una caloría contra la otra, no. Era yo quien decidió que la mejor forma era luchar: Mente vs Calorías. Así que tomé las armas (las zapatillas y hasta los patines) y me levanté del ordenador donde me pasaba muchas horas sentadas y salí a correr.

patinando .

Como ves en la foto, con los patines no tuve mucho éxito 🙂

Podrás imaginarte que no pude darle ni una vuelta al parque que tenía más cerca. Pero estaba contenta porque había dado el primer paso. El segundo era comenzar a comer menos.
Así, poco a poco, fui empezando a quitar de mis comidas todo aquello que supusiera muchas calorías y ahí fue que también hice desaparecer de mi alimentación el preciado manjar (el helado, por si no te acuerdas 🙂 ).

Fue una lucha contra mí misma. Y sí, bajé de peso. Pero dios, ¡cuánto sufrimiento!

De la Lucha a la Paz

No fue hasta unos años después que opté sacar bandera blanca y rendirme completamente. El yoga había llegado a mi vida. Ya no era solo el tiempo que dedicaba cuando estaba en la esterilla, sino que en cada paso que daba (y que doy), podía ver los efectos y las consecuencias de la práctica regular y consciente. Entonces me di cuenta que el camino no era la lucha (hubiera estado luchando toda mi vida). Fue entonces que llegó la paz…

¿Cómo lo logré? Sin buscarlo, fue algo que simplemente llegó con la práctica de la consciencia plena que me dio la meditación, la práctica física de yoga y la alimentación adecuada.

meditando-naylin-yogaesmas .

Mirando un poco hacia atrás y con el objetivo de que mi experiencia te sirva de ayuda en tu camino, te resumo en 3 pasos fundamentales cómo el yoga me ayudó a tener el peso que quería y a mucho más…

1. Consciencia

El primer paso que me di cuenta que funcionaba para bajar de peso o mantener un peso adecuado sin luchar, y que el yoga me ayuda al 100%, es la consciencia plena. Lo primero fue hacerme consciente de que estaba llevando una vida que no era saludable. Pero fui más allá. Lo vi, lo sentí y lo creí desde lo más profundo de mi ser. Cuando eso sucede hay una transformación total. Ya no vuelves a comer una hamburguesa con patatas fritas, coca cola y helado de postre con el mismo gusto de antes. Hay un antes y un después cuando tomas consciencia real de las cosas. Pero no me impuse nada. Surgió como consciencia de la práctica regular de la atención plena hacia mí misma.

A través del yoga logré escuchar mejor mi cuerpo y aprendí a relacionarme de forma diferente con él. Cuando comencé a prestar una mayor atención a lo que comía, mis decisiones sobre qué comer se volvieron más saludables.
Poco a poco fui descubriendo qué comida me hacía pesada la digestión (que son la mayoría de los platos procesados), y comencé a buscar recetas y diferentes alimentos, algunos que antes ni siquiera sabía que existían.

En este enfoque interior que me ha dado la práctica de yoga me ha ayudado también a comer cuando realmente tengo hambre física (y no hambre mental), permitiéndome también darme cuenta cuándo ya estoy llena y puedo parar de comer.

A medida que me fui adentrando en la práctica observé una transformación a nivel físico, mental y emocional, donde había menos influencia de los condicionamientos externos y me iba enfocando más en mis propios valores y decisiones internas.

Te pongo un ejemplo: Imagina que vas a un restaurante a comer con tus compañeros de trabajo. No hay armonía entre todos por lo que eliges comer rápido para irte pronto. Además estás un poco estresado pensando en todo lo que te queda por hacer. Así que pides lo de siempre, sin pensar cuán sano o no pueda ser, terminas pronto y te vas.

¿Te ha sucedido algo similar? En una época de mi vida esto formó parte de mi día a día. Pero poco a poco fui observando que prestaba mayor consciencia y atención a la hora de comer: qué como, cómo lo como e incluso con quién como. Son aspectos muy importantes a tener en cuenta siempre. A mí me han funcionado muy bien.

Ahora preparo mi propia comida con alimentos frescos y si es posible ecológicos. Cuando voy a un restaurante no me “salto la norma” porque no es una norma, es lo que me apetece. Por lo general y en cualquier lugar, como lento, consciente de cada bocado que entra a mi boca, disfrutando de la comida que hice o que me hicieron, seguramente con mucho amor. Y sobre la compañía, pues ahora las personas que me rodean son maravillosas y comer con ellos es una alegría. El resto quedó por el camino.

Recuérdalo: Consciencia plena en cada momento.

2. Alimentación adecuada

“El alimento que alarga la duración de la vida y la vitalidad, la pureza y la virtud, la fuerza, la salud, el deleite y la felicidad, sabroso y untuoso, sustancial y delicioso, es amado por las personas buenas y virtuosas (sátvicas)”
Bhagavad Gita

En este punto sobre la alimentación, te dejo unos consejos de Swami Sivananda para una alimentación adecuada. Es un buen resumen de lo que te quiero transmitir:

  • – Comer a unas horas fijas. Si no te sientes hambriento en la comida, ayuna hasta la próxima comida.
  • – Cocina solamente la cantidad que vayas a comer. La comida recalentada tiene muy poca energía vital.
  • – Toma verduras crudas al menos una vez al día. Esto previene que la sangre se vuelta demasiado ácida.
  • – Come despacio y disfruta de la comida. Mastica bien cada bocado. La digestión comienza en la boca.
  • – Toma sólo 4 o 5 variedades de alimentos en cada comida. Es difícil digerir combinaciones muy complejas.
  • – Intenta no comer entre horas.
  • – No sobrecargues tu estómago. Llena la mitad con alimentos sólidos y un cuarto con líquidos. El cuarto restante debe permanecer vacío para el desarrollo natural de gases.
  • – Evita conversar sobre problemas o pensamientos negativos mientras comes. No comas cuando estés enfadado. Las toxinas se segregan a través de las glándulas cuando estás enfadado y se liberan en la corriente sanguínea. Descansa un rato hasta que la mente se calme y entonces toma tu comida.
  • – Intenta ayunar una vez a la semana. Ayunar elimina las toxinas, regenera las funciones corporales y proporciona descanso a los órganos.
  • – Come para vivir, no vivas para comer.

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3. Práctica física

Hay algo muy lógico de lo que también me hice consciente un día: para bajar de peso o mantener un peso adecuado y una buena salud, tenía que comer menos y moverme más. En mis manos estaba la decisión de cómo hacerlo.

Como te contaba al principio, mis primeros pasos fueron salir a correr. Hoy en día ya no puedo hacerlo aunque lo eligiera, pues mi rodilla izquierda se lastimó y actualmente después de 15 minutos de trote suave se comienza a resentir. Luego seguí con body toning, spining, etc. Incluso dentro del mismo yoga también hay diferentes estilos que probé en los que se queman más calorías que en otros como el Ashtanga Yoga, Yoga Vinyasa o el Yoga Bikram (este último se practica en una sala a 40 grados de temperatura).

Llegados a este punto, quiero hacer un pequeño alto y volver a la pregunta que me inspiró a escribir este artículo.

¿Con qué frecuencia debo practicar yoga para perder peso?

¿Se puede bajar de peso practicando yoga?
Sí.
¿Con qué frecuencia debo practicar yoga para perder peso?
Si puedes todos los días, mejor. Sino lo que puedas: 6, 5, 4, 3, 2 o 1 vez a la semana…

La hora de los por qués

Ahora continúo con mi experiencia. Un día me pregunté el por qué quería bajar de peso o mantener el que yo creía que estaba bien. La respuesta vino sola, me la dio mi ego. Quería verme bien y que me vieran bien. Ah, sí, también quería sentirme saludable. Pero para llegar a esa salud deseada me di cuenta de que la práctica física no era suficiente. Necesitaba un equilibrio entre la atención plena, el movimiento consciente del cuerpo, la alimentación adecuada y la paz en el ser.
La parte de la respuesta desde el ego de verme bien a veces desaparece. Principalmente en esos momentos cuando conecto con mi yo superior me doy cuenta de que inevitablemente el cuerpo envejece (si no te lo crees mira a tus padres o a tus abuelos, ellos también fueron jóvenes).

. .

No somos nuestro cuerpo. Cuando no me identifico con él, aumenta la paz.

Poco a poco sentí que el cuerpo no era más que un instrumento para llegar a propósitos más profundos y que quedarme en su forma, en su fortaleza o flexibilidad era estancarme. Actualmente la práctica física me ayuda a mantener sano este vehículo que es el cuerpo físico, “el templo donde reside mi ser” y eso me llena de alegría. Ya la pesa no es más mi compañera de cada mañana. Al despertar, después de la práctica física, de un tiempo de pranayama (técnica de control de la respiración) y de la meditación, la sensación es tan plena que solo tengo la opción de seguir con lo que me trae el día con una sonrisa en el rostro y con gran energía y serenidad.

Y tú, ¿por qué quieres bajar de peso? ¿te lo has preguntado?

Mi antes y después

antes-y-despues-yogaesmas .

Como ves, yo también tuve “un antes y un después”. Es un después que no es solo físico y que no es estático sino que con el tiempo se profundiza, a medida que sigo transitando en este camino de paz y de autoconocimiento al que me lleva el yoga.

Pero te digo algo, corazón. Si has llegado a este artículo posiblemente quieras bajar de peso con la práctica del yoga. Está perfecto que sea así y es genial que hayas elegido el yoga para tu propósito. Si me permites un pequeño consejo: practica todo lo que puedas. Todas los otros beneficios de la práctica llegan por añadidura y también la consciencia de que hay algo más allá.

Así que te felicito por tu decisión y te animo a que des el paso ya.

Si este artículo te ha servido de inspiración déjame un comentario. Y si tienes experiencia con lo que aquí te cuento, por favor, ¡coméntame también!

Un abrazo muy muy grande para ti, que abarque cada parte de tu ser (incluida toda la grasa que tengas de más) y que te llene de aceptación, de comprensión y compasión hacia ti mismo.

Namaste
Naylín

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